La alcaldesa de Ibagué, Johana Aranda, y la gobernadora del Tolima, Adriana Magali Matiz, sostuvieron una nueva reunión en medio de un ambiente de diplomacia tensa. Aunque ambas anunciaron compromisos clave en movilidad, salud y agua potable, las diferencias políticas marcaron el encuentro. ¿Será esta la vez definitiva en que trabajarán de la mano o se mantendrá la distancia?

El encuentro, que tuvo lugar en la Gobernación del Tolima, se centró en la articulación de proyectos para la recuperación de la malla vial de la ciudad, la mejora de los servicios de salud y la consolidación del Plan Departamental de Aguas.
Sin embargo, la relación entre ambas líderes ha estado marcada por declaraciones críticas y momentos de tensión en meses recientes.
Compromisos anunciados
• Se crearán mesas técnicas para infraestructura, agua potable y movilidad.
• Se destinarán $6.000 millones para fortalecer el Plan Departamental de Aguas en diciembre de 2024.
• Se radicó un proyecto para la pavimentación de la vía El Salado, con una inversión superior a los $19.000 millones.
• Se analizará el estado del viaducto de Mirolindo, proyecto que ha sido motivo de controversia.
• Se priorizará la intervención en las vías urbanas más deterioradas de la ciudad.
La alcaldesa Aranda destacó la importancia de la inversión del Gobierno Departamental en la recuperación de la malla vial, recordando que el 54 % de las calles de Ibagué está en mal estado y la solución requiere al menos $3 billones. «Solos no podemos, pero unidos sí lo lograremos», afirmó.
Por su parte, la gobernadora Matiz aseguró que su administración tiene «todo el compromiso con esta ciudad» y subrayó que en 2024 la Gobernación destinó $118.000 millones para proyectos en Ibagué, incluyendo la pavimentación de vías y la adecuación del Coliseo Menor.
¿Una tregua o una relación frágil?
A pesar de los anuncios de cooperación, el ambiente del encuentro reflejó una relación aún distante entre ambas mandatarias. La alcaldesa, en reuniones previas, había lanzado dardos críticos hacia la gobernadora, cuestionando la falta de acción ante los problemas de la ciudad. Frases como “Dime cómo está la capital, y te diré qué gobernadora tienes” dejaron claro que el camino hacia la unidad ha sido espinoso.
En su intervención, Aranda llamó a dejar atrás las diferencias y trabajar en conjunto: «Que nada nos divida, que sean más las cosas que nos unan». Sin embargo, el tono mesurado y la falta de cercanía entre ambas dejaron en el aire la duda de si esta será la ocasión definitiva en que trabajen realmente en equipo.
Se espera que en los próximos meses las mesas técnicas definan cronogramas concretos para la ejecución de las obras pactadas. Los ciudadanos estarán atentos a si estos acuerdos se traducen en avances reales o si, como en ocasiones anteriores, las diferencias políticas terminan bloqueando las iniciativas.

