La gobernadora del Tolima, Adriana Matiz, intentó dar un golpe de opinión con la presentación de dos nuevas fichas clave en su gobierno. Sin embargo, la estrategia mediática terminó convirtiéndose en una tormenta de críticas debido al pasado de los designados.

En una rueda de prensa convocada especialmente para el anuncio, Matiz oficializó el nombramiento del general (r) Eduardo Zapateiro como asesor de seguridad y de Alfredo Bocanegra como secretario de Gobierno, dos figuras que no tardaron en generar controversia.
Desde el inicio de su mandato, Matiz ha apostado por una estrategia de visibilización de su gabinete, asegurando que busca «oxigenar» su equipo. Pero en esta ocasión, lo que debió ser un momento de consolidación política se convirtió en un autogol mediático.
El general (r) Eduardo Zapateiro, excomandante del Ejército, fue una figura central en la polémica durante el gobierno de Iván Duque por sus confrontaciones con el hoy presidente Gustavo Petro y por las denuncias sobre presuntas violaciones a los derechos humanos en operativos militares. Su llegada al Tolima como asesor de seguridad ha sido interpretada por sectores políticos y sociales como un mensaje de continuidad con las políticas de seguridad de la derecha tradicional.
Por otro lado, el nombramiento de Alfredo Bocanegra como secretario de Gobierno también ha levantado críticas. Bocanegra, quien fuera director de la Aeronáutica Civil en el gobierno de Juan Manuel Santos, tuvo una salida abrupta del cargo en medio de denuncias por mal manejo administrativo y conflictos internos en la entidad. Su pasado ha sido recordado con recelo por sectores políticos del departamento.
Alfredo Bocanegra, que también es recordado porque en 2019 acusó a Óscar Barreto de querer atentar contra su vida, ahora asume un cargo clave en la administración departamental. Bocanegra, quien denunció públicamente a Barreto por supuesta corrupción y abuso de poder, ha sido designado como nuevo secretario de Seguridad del Tolima.
Las reacciones no se hicieron esperar. Mientras algunos sectores cercanos a Matiz defienden que se trata de nombramientos técnicos y que ambos tienen la experiencia necesaria, la oposición y líderes de opinión han cuestionado la falta de criterio político en las designaciones.
Con este episodio, la gobernadora Matiz enfrenta uno de sus mayores retos comunicacionales hasta la fecha. Lo que se planteó como un golpe de opinión para reforzar su administración terminó en una polémica que podría impactar la percepción de su gobierno en el Tolima.

