Luis Eduardo Merchán Patiño desmiente pagos del gobierno Petro tras ser señalado como influenciador oficialista

Merchán Patiño rechaza categóricamente haber recibido dinero del gobierno y denuncia amenazas tras aparecer en una investigación de El Espectador.

 
“Me llaman sicario digital”: Luis Merchán Patiño niega nexos con el gobierno Petro y denuncia amenazas

Luis Eduardo Merchán Patiño, activista en redes y defensor de comunidades indígenas, apareció recientemente en una publicación de El Espectador sobre una supuesta “tropa digital” financiada por el gobierno de Gustavo Petro. El señalamiento ha generado polémica y consecuencias personales: Merchán asegura que nunca ha recibido contratos ni pagos del Estado y denuncia que ha sido víctima de amenazas.

El artículo, que vincula a varios influenciadores con contratos por más de $700 millones, plantea que existe una red de voceros afines a Petro que estarían moldeando la narrativa digital a favor del gobierno. Merchán Patiño, sin embargo, rechaza tajantemente estas acusaciones:

“Reconozco que apoyo las políticas del presidente, pero nunca he sido pagado por eso”, dijo en entrevista con este medio.

Actualmente, Merchán trabaja como escolta para una gobernadora indígena en Tolima, en el marco del programa de protección de la UNP, a través de una empresa tercerizada. “Llevo más de 23 años prestando este servicio, no tengo contrato directo con el Estado”, enfatizó.

Además de cuestionar el enfoque de la investigación periodística, el activista denuncia que su inclusión en la publicación le ha traído graves consecuencias personales:

“Desde que salió eso en redes me dicen sicario digital, que nos buscan vivos o muertos. ¿Eso qué es? Nos quieren callar”, relató con preocupación.

Merchán Patiño también expresó su temor por la seguridad de su familia: “Yo tengo experiencia en protección, pero me preocupa mi esposa y mis hijos. Este país se volvió un lugar donde uno por opinar es señalado”, agregó.

La investigación de El Espectador, que cataloga el fenómeno como una especie de “guerra digital”, ha sido criticada por su enfoque parcial y el uso de un lenguaje cargado: términos como tropa, agitación y narrativa orquestada refuerzan una visión bélica y estigmatizante.

Analistas coinciden en que el activismo digital de izquierda en Colombia no es nuevo ni artificial. Se trata de un movimiento con raíces históricas profundas: campesinos, estudiantes y sindicatos han utilizado redes sociales para visibilizar sus luchas desde hace años.

Merchán Patiño cierra con una reflexión sobre el uso político de los medios y el peligro de deslegitimar la participación ciudadana:

“Ahora, por pensar distinto, ya no nos llaman guerrilleros sino influenciadores pagos. Eso es un peligro para la democracia”.

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