Autoridades sanitarias intensifican las alertas por el aumento de casos de fiebre amarilla, especialmente en zonas rurales del Tolima. La prevención es clave.

En medio del aumento de contagios, la fiebre amarilla ha vuelto a estar en el foco sanitario del país. Según reportes recientes, se han confirmado al menos 47 casos en Colombia, con mayor concentración en áreas rurales del Tolima, especialmente en los alrededores del Bosque de Galilea, abarcando municipios como Cunday, Villarrica, Prado y Purificación.
La letalidad del virus ha sido alarmante: 21 personas han muerto, 15 de ellas en lo corrido de 2025. El último fallecido, confirmado el 1 de abril, fue un hombre de 64 años procedente de Ataco. Además, se han detectado dos casos en primates, lo que indica circulación activa del virus en ecosistemas selváticos.
¿Qué es la fiebre amarilla y cómo se transmite?
La fiebre amarilla es una enfermedad viral hemorrágica aguda, transmitida por la picadura de mosquitos infectados, principalmente del género Aedes aegypti en zonas urbanas y Haemagogus en zonas rurales. Su nombre proviene de la ictericia, una coloración amarilla de la piel y ojos causada por afectación hepática.
Este virus es considerado de alto riesgo epidémico, ya que puede propagarse rápidamente en regiones con poca cobertura de vacunación.
Síntomas: así se manifiesta la fiebre amarilla
Los síntomas se presentan entre 3 y 6 días después de la picadura del mosquito y evolucionan en tres etapas:
· Fase inicial (infección): fiebre alta, dolor de cabeza, molestias musculares y articulares, vómito, ojos rojos y falta de apetito.
· Fase de remisión: algunos pacientes mejoran, pero otros pueden empeorar en 24 horas.
· Fase tóxica: aparece ictericia, sangrados, alteraciones neurológicas (como delirio y convulsiones), insuficiencia hepática y renal, y en casos graves, coma o muerte.
¿Cómo se diagnostica y cuál es el tratamiento?
El diagnóstico se confirma mediante pruebas de laboratorio que detectan el virus o los anticuerpos generados. También se analiza el historial de viajes a zonas de riesgo. No hay tratamiento antiviral específico, por lo que el enfoque médico es sintomático y de soporte, incluyendo:
· Hidratación constante (oral o intravenosa)
· Control de la fiebre y el dolor
· Reposo absoluto
· En casos graves, atención hospitalaria y vigilancia intensiva
Claves para prevenir el contagio
La vacunación es la herramienta más efectiva contra la fiebre amarilla. Una sola dosis de la vacuna proporciona inmunidad de por vida. Por ello, las autoridades han intensificado las jornadas de inmunización, sobre todo en regiones con alta presencia del virus.
También se recomienda:
· Usar repelente de insectos y ropa que cubra el cuerpo
· Dormir bajo mosquiteros
· Eliminar posibles criaderos de mosquitos (baldes, tanques, llantas, floreros)
· Evitar visitas a zonas selváticas si no se está vacunado
Zonas en alerta por el brote
Según el Instituto Nacional de Salud, los casos se concentran en áreas rurales dispersas del suroriente del Tolima, sin registros confirmados en zonas urbanas. La circulación activa en monos y humanos refuerza la urgencia de intervención sanitaria.
El Ministerio de Salud y la Organización Panamericana de la Salud han advertido sobre el riesgo de epidemias en regiones con alta densidad poblacional y baja cobertura de vacunación. En ese contexto, Melgar y zonas turísticas cercanas a Bogotá están bajo vigilancia, debido a su potencial de convertirse en focos de transmisión masiva.
La fiebre amarilla es una enfermedad potencialmente mortal, pero completamente prevenible. Ante cualquier síntoma, acuda de inmediato al centro médico más cercano y mantenga su esquema de vacunación actualizado. La prevención salva vidas.

