Asesinato de mediador en rescate de Lyan José destapa antecedentes y posibles vínculos criminales

El crimen de Jesús Antonio Cuadros, primo del padrastro de Lyan, desató una nueva línea de investigación tras el secuestro del niño. Su pasado y la millonaria suma del rescate generan dudas.

La familia de Lyan aseguró que el pago del rescate fue una sugerencia de funcionarios del Estado

El caso del secuestro de Lyan José Hortúa, niño liberado el pasado 21 de mayo tras 18 días en cautiverio, tomó un giro inesperado con el asesinato de Jesús Antonio Cuadros, primo del padrastro del menor. El crimen ocurrió horas después de la liberación, mientras Cuadros estaba en una cafetería del barrio Bretaña, en Cali.

Según las autoridades, Cuadros habría sido el encargado de entregar el dinero del rescate, una suma que según versiones no oficiales rondaría los 4.000 millones de pesos. El general Carlos Germán Oviedo, comandante de la Policía Metropolitana de Cali, reveló que Cuadros tenía antecedentes judiciales por porte ilegal de armas y lesiones, y que en 2014 fue víctima de un intento de homicidio.

El Tiempo reportó que Cuadros era conocido como un comerciante de textiles y estaba relacionado con una propiedad en un exclusivo condominio de Nariño, Cundinamarca. A pesar de su papel clave en la entrega del dinero, nunca apareció públicamente durante el reencuentro de Lyan con su familia.

Por su parte, el presidente Gustavo Petro condenó el asesinato y recordó que el niño debe ser respetado. “Lyan no tiene la culpa. Como niño debe ser respetado”, escribió en su cuenta oficial de X. El mandatario también cuestionó el papel de las disidencias de las Farc, a las que responsabilizó del secuestro y comparó su actuar con el de los narcotraficantes.

La familia de Lyan aseguró que el pago del rescate fue una sugerencia de funcionarios del Estado, aunque no precisaron detalles. Hoy, temen por su seguridad y evalúan abandonar el país. La madre del menor, conocida en redes como Barbie Vanesa, negó cualquier vínculo con el narcotráfico, pese a los antecedentes del padre biológico de Lyan, alias “Mascota”, antiguo cabecilla de los Rastrojos.

El asesinato de Cuadros ha encendido las alarmas en Cali, donde no se descarta un ajuste de cuentas entre bandas criminales. “Cali no puede ser un corredor de sangre”, advirtió el personero de la ciudad, Gerardo Mendoza, quien también confirmó que una mujer resultó herida en el atentado y permanece bajo atención médica.

Las autoridades investigan si detrás del secuestro y del crimen se esconde una red más compleja de violencia, narcotráfico y venganzas en el Valle del Cauca. Por ahora, no hay capturados, y la familia del menor sigue en silencio.

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