Crisis salarial en el Federico Lleras: más de 1.300 trabajadores afectados por retrasos en pagos

Esta situación se debería a la falta de pago por parte de las EPS.

A pesar de las dificultades, el personal asegura que continúa cumpliendo con sus funciones

La situación en el Hospital Federico Lleras Acosta vuelve a encender las alarmas. Más de 1.300 empleados, entre personal de planta, temporales y cerca de 100 contratistas, denuncian retrasos recurrentes en el pago de sus salarios, una problemática que, aseguran, se repite todos los meses.

De acuerdo con testimonios de trabajadores, el origen del problema estaría en los giros directos que realizan las EPS, los cuales no corresponden al valor total de la facturación del hospital. Estos recursos, explican, resultan insuficientes para cubrir la nómina completa, generando un déficit que deja a médicos, enfermeros, personal administrativo y de apoyo sin recibir su salario a tiempo.

A la falta de pago puntual se suma otro reclamo: el no desembolso del retroactivo salarial correspondiente al aumento decretado este año, que cubre los meses de enero a agosto. 

“El costo de vida sube cada año, pero seguimos recibiendo lo mismo que el año pasado. Esto impacta el presupuesto familiar y obliga a endeudarse para cubrir gastos básicos como arriendo, servicios públicos y alimentación”, señalaron los empleados.

La situación, advierten, no solo afecta la estabilidad económica de las familias, sino también la salud mental de quienes atienden a diario a cientos de pacientes. 

Es difícil concentrarse en administrar un medicamento o cumplir un turno cuando se está pensando en cómo pagar las deudas o en qué comerán los hijos al día siguiente”, manifestaron.

Además de los retrasos en el pago de salarios, los trabajadores alertan sobre la falta de insumos médicos, como analgésicos, antibióticos y tabletas, lo que pone en riesgo la calidad del servicio. A pesar de las dificultades, el personal asegura que continúa cumpliendo con sus funciones y atendiendo a los pacientes “con compromiso y amor por la institución”, aunque sienten que este esfuerzo no se refleja en el trato que reciben como empleados.

La inconformidad ha llevado a los trabajadores a realizar marchas y protestas en Ibagué, buscando que el Gobierno Nacional, el departamental y la gerencia del hospital gestionen soluciones definitivas. 

“Somos más de 1.300 familias que dependemos de este trabajo y amamos este hospital, pero del amor no se vive. Necesitamos nuestro salario para subsistir”, expresaron.

Por ahora, la gerencia del hospital no ha anunciado un plan concreto para superar la crisis de flujo de caja, mientras los trabajadores advierten que mantendrán las manifestaciones hasta obtener garantías de pago oportuno.

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