El presidente de Fenalco, Jaime Alberto Cabal, afirmó que la concertación salarial no fue real y advirtió que el incremento del salario mínimo tendrá efectos en empleo, informalidad, competitividad y finanzas públicas.

El aumento del salario mínimo volvió a profundizar la distancia entre el Gobierno y el sector empresarial. Esta vez, la crítica llegó desde la cabeza de FENALCO, cuyo presidente, Jaime Alberto Cabal, cuestionó tanto el resultado de la negociación como la forma en que se tomó la decisión final.
Según Cabal, el proceso de concertación laboral careció de contenido real. “Hoy demostramos que la mesa de concertación laboral fue una farsa y una burla con los empresarios y con los colombianos”, afirmó, al señalar que las posiciones técnicas del sector productivo no incidieron en la determinación del incremento.
El dirigente gremial calificó el ajuste como un hecho sin precedentes recientes y advirtió sobre sus implicaciones económicas. “Este acto irresponsable de subir desorbitadamente el salario mínimo, muchas veces por encima de la inflación, va a traer consecuencias gravísimas para la economía”, sostuvo.
Entre los primeros impactos señalados está el empleo formal. Cabal advirtió que los mayores costos laborales pondrán en riesgo puestos de trabajo existentes. “Los trabajadores que hoy tienen empleo se van a ver amenazados; muchas nóminas se reducirán y la informalidad va a incrementarse”, dijo, al tiempo que alertó sobre menores oportunidades para quienes hoy están desempleados.
El pronunciamiento también apuntó a la competitividad. En un contexto de dólar bajo, afirmó, los bienes importados se vuelven más baratos mientras los costos internos aumentan. “A las empresas nacionales les va a quedar muy difícil competir”, señaló, y agregó que los exportadores enfrentarán un escenario similar. “Con mayores costos y menores ingresos, no van a poder competir en el exterior”, afirmó.
Cabal extendió la crítica al impacto fiscal de la medida. “El aumento del gasto público, en momentos de emergencia y derroche, termina amenazando la estabilidad de las finanzas públicas”, sostuvo, al advertir que los efectos no se limitan al sector privado.
El dirigente cerró su declaración con un cuestionamiento político al momento de la decisión. “Este es un acto populista, de cara a las elecciones, para comprar votos y de carácter demagógico”, concluyó, en un señalamiento directo al trasfondo que, según Fenalco, rodeó la fijación del salario mínimo.

