Movimientos, reuniones privadas y apariciones públicas reavivan el debate sobre el rol político de la gobernadora del Tolima en el ajedrez electoral del barretismo, en medio de apoyos diferenciados dentro del mismo grupo.

Aunque la normativa prohíbe a los mandatarios regionales participar activamente en campañas políticas, en el Tolima vuelve a instalarse el debate sobre el papel que juegan las administraciones departamentales en la reconfiguración de fuerzas electorales. Esta vez, el foco está sobre la gobernadora Adriana Magali Matiz y su relación con los distintos sectores del barretismo.
Información conocida por este medio da cuenta de reuniones sostenidas por la mandataria con líderes políticos y estructuras locales, en las que el mensaje habría sido reiterado: el respaldo prioritario estaría dirigido al candidato a la Cámara de Representantes Guillermo Alvira, sin importar que estos líderes manifiesten su intención de apoyar a Miguel Barreto y no a Santiago Barreto.
En ese escenario, llama la atención que el énfasis no esté puesto en la campaña de Santiago Barreto, pese a que este hace parte del mismo grupo político de la gobernadora. La aparente priorización de unas candidaturas sobre otras ha abierto preguntas dentro del propio barretismo sobre si existe una estrategia selectiva desde el poder departamental.
Las dudas se fortalecen tras recientes apariciones públicas, como un evento político realizado en San Luis, donde Guillermo Alvira compartió tarima con Miguel Barreto, una imagen que fue leída por distintos sectores como una señal clara de alineamiento político, más allá de la neutralidad formal que exige el cargo de gobernadora.
El interrogante no es menor si se tiene en cuenta que Óscar Barreto conserva uno de los capitales electorales más sólidos del departamento. Sin embargo, la fragmentación de apoyos dentro de su propio grupo plantea dudas sobre si la Gobernación actúa como un factor de cohesión o, por el contrario, como un actor que redistribuye respaldos de manera estratégica.
Mientras las campañas avanzan y los eventos públicos se multiplican, el debate queda abierto: ¿la gobernadora juega de frente dentro del barretismo o sus movimientos responden a una lógica de doble carril en la contienda electoral del Tolima?
Fuentes de Al Contraste indicaron que se estaría perfilando una ruptura entre Adriana Matiz y Oscar Barreto después de las elecciones. Esta sería una de las piezas claves como prueba de ello.

