El mural «Las cuchas tienen razón», pintado en solidaridad con las víctimas de La Escombrera de Medellín, ha desatado un debate en Ibagué. Mientras algunos lo ven como un acto de memoria y resistencia, otros lo califican como una acción ilegal que borró obras artísticas previas.

La ciudad de Ibagué fue escenario de una controversia este lunes 20 de enero, cuando un grupo de artistas y colectivos ciudadanos intervinieron un mural en la glorieta de la calle 83, cerca al supermercado Éxito, para plasmar la frase “Las cuchas tienen razón”. Este mensaje, originalmente visto en Medellín y Bogotá, busca honrar a las víctimas de La Escombrera, uno de los mayores sitios de desaparición forzada en América Latina.
Declaraciones a favor
La representante a la Cámara por Tolima, Martha Alfonso, calificó el mural como un símbolo de resistencia colectiva y memoria histórica. A través de X, Alfonso expresó:
«Cada pincelada honra a las víctimas de La Escombrera y a sus familias valientes. El arte no solo embellece, también denuncia y moviliza».
Además, sectores alternativos destacaron la importancia de este tipo de expresiones como un medio para visibilizar la lucha de las comunidades afectadas por la violencia en el país.
Críticas al mural
Sin embargo, no todos compartieron esta postura. La Alcaldía de Ibagué manifestó su descontento, argumentando que la intervención no contaba con autorización y afectó un mural anterior que exaltaba la riqueza artística de la ciudad.
Leandro Vera, secretario de Gobierno, señaló:
«Mientras intentábamos establecer un diálogo, ya se había generado daño a los murales previos. Este acto será denunciado penalmente».
El gobierno local subrayó su apoyo al arte urbano, siempre que se respeten las normas y las expresiones artísticas existentes.
Reacciones políticas y controversias
El debate se intensificó cuando la senadora Paloma Valencia publicó en X:
«La campaña presidencial del petrismo empezó: viene para destruir lo bello y sembrar odio. En Ibagué, ¿usted cuál mural prefiere?»
Por su parte, Juan José Lafaurie, hijo de la senadora María Fernanda Cabal, generó controversia al referirse a los autores del mural como «escorias» y «desgraciados». También defendió las acciones de quienes borraron murales similares en Bogotá.
Este episodio evidencia las tensiones que genera el arte urbano en un contexto político polarizado. Mientras unos ven estas intervenciones como un homenaje a la memoria, otros las perciben como acciones que atentan contra el orden público y el patrimonio local.
El arte urbano sigue siendo un tema de discusión en Colombia, especialmente cuando se entrelaza con la memoria histórica y las dinámicas políticas. La Fiscalía deberá determinar si hubo violaciones legales en la realización de este mural.

