La mandataria del Tolima finalmente aceptó las condiciones de Johana Aranda para avanzar en la agenda de infraestructura de Ibagué.

Después de un intercambio público lleno de declaraciones cruzadas y posicionamientos en redes sociales, la gobernadora del Tolima, Adriana Magali Matiz, ha cedido ante las exigencias de la alcaldesa de Ibagué, Johana Aranda, respecto a los proyectos de infraestructura que afectan a la capital del departamento. Lo que comenzó como un debate sobre el deterioro vial terminó con un acuerdo para reunirse el próximo 3 de febrero, marcando un giro en la postura inicial de Matiz.
La gobernadora había utilizado su cuenta en la red social X para cuestionar los señalamientos de la alcaldesa y desviar el foco hacia las inversiones millonarias que su administración ha realizado en la ciudad. Según cifras oficiales, la Gobernación ha destinado más de $80 mil millones a proyectos como el Complejo Acuático, la pavimentación de vías y la renovación de polideportivos, además de avanzar en los estudios del esperado viaducto de Mirolindo. Matiz había insistido en que su gobierno “es de puertas abiertas” y pidió que se dejara de lado el “show mediático”.
Sin embargo, las declaraciones de Johana Aranda presionaron a la mandataria departamental. Aranda fue enfática al señalar que el problema de las vías en Ibagué es “histórico” y requiere una inversión de $3.2 billones, lo que supera ampliamente las capacidades del gobierno local. Incluso destacó que su administración ha conseguido recursos que equivalen al trabajo de cinco gobiernos anteriores, pero admitió que “la plata no alcanza”.
Finalmente, Matiz accedió a la reunión solicitada por Aranda, agendada en la Gobernación del Tolima bajo el marco de un Consejo Interinstitucional de Infraestructura. La cita estará acompañada por los equipos técnicos de ambas administraciones y buscará definir estrategias conjuntas para abordar problemas prioritarios como el estado de las vías, los proyectos deportivos y culturales, y, especialmente, la construcción del viaducto de Mirolindo, un compromiso adquirido desde inicios de su mandato.
“Estoy segura de que la cooperación entre nuestras administraciones es fundamental para superar este reto, pensando siempre en el bienestar de las comunidades”, afirmó Matiz en un reciente trino, mostrando una actitud más conciliadora tras semanas de tensión.
Por su parte, Aranda celebró la disposición de la gobernadora y recalcó que, cuando ambas mandatarias trabajan en equipo, “llegan las grandes transformaciones”. Ahora, los ojos de los ibaguereños están puestos en el resultado de este encuentro, que promete definir el rumbo de los proyectos más ambiciosos para la ciudad.
La reunión del 3 de febrero podría marcar el inicio de una nueva etapa de cooperación entre los gobiernos local y departamental, dejando atrás semanas de enfrentamientos públicos. Los ciudadanos esperan que, más allá de las palabras, ambas líderes logren traducir los compromisos en soluciones concretas.

