Alexander Castro, quien protagonizó un sonado escándalo por presunto maltrato a una mesera en Ibagué, asume como gobernador encargado del Tolima
La decisión de la gobernadora Adriana Magali Matiz de delegarle este rol genera controversia, pues su designación coincide con el recuerdo de un episodio que marcó su carrera política.

La gobernadora del Tolima, Adriana Magali Matiz, viajó a Washington, Estados Unidos, para una agenda oficial que incluye reuniones con el Banco Interamericano de Desarrollo y encuentros académicos en universidades. Durante su ausencia, el secretario de Cultura y Turismo, Alexander Castro, quedará al frente de la administración departamental.
“La gobernadora me ha confiado la responsabilidad de liderar el departamento durante su misión internacional, donde buscará recursos para fortalecer proyectos estratégicos”, declaró Castro.
Sin embargo, su nombramiento no pasa desapercibido. En junio de 2024, Castro fue centro de un escándalo por el presunto maltrato a una mesera, Katherine Amaya Sánchez, en un restaurante de Ibagué. El caso desató una ola de críticas en redes sociales y un debate sobre la conducta de los funcionarios públicos.
Contexto del escándalo
La denuncia, publicada en redes por la presunta afectada, describía actitudes groseras y amenazas por parte de Castro, además incluía imágenes del funcionario, aunque no fueron tomadas en el lugar de los hechos.
Cabe resaltar que en ese momento, se sugirió que el caso pudo haber sido amplificado por cuentas falsas y troles.
A pesar de la polémica, Castro mantuvo su cargo y ahora asume un rol aún más visible. Su cercanía con figuras del partido conservador, como el senador Óscar Barreto y la propia gobernadora Matiz, ha alimentado especulaciones sobre su ascenso.
Reacción de la gobernadora, tras el escándalo
Matiz rechazó cualquier acto de discriminación contra la mujer y apoyó a la mesera afectada, ayudándola a conseguir un nuevo empleo. “Todos mis funcionarios deben respetar los derechos humanos, y solo habrá sanciones cuando se comprueben los casos”, afirmó en ese momento.
El caso también abrió un debate sobre la calidad del servicio al cliente y la forma en que los funcionarios públicos manejan situaciones cotidianas.
El encargo de Alexander Castro como gobernador interino reaviva preguntas sobre la rendición de cuentas en la política tolimense. Su desempeño durante esta semana podría ser clave para redefinir su imagen pública o consolidar las críticas en su contra.

