Una queja disciplinaria expone serias acusaciones de autoplagio y falsa autoría contra altos funcionarios de la Universidad del Tolima.

Un nuevo escándalo estremece a la Universidad del Tolima tras la presentación de una queja disciplinaria que involucra a varios de sus directivos, incluyendo al rector Omar A. Mejía Patiño, a la Secretaria Académica Gloria Yolanda Ospina Pacheco, a la Directora de Planeación Marcela Barragán Urrea. Las acusaciones apuntan a autoplagio, falsa autoría y posibles beneficios indebidos.
La denuncia, interpuesta por el profesor Abelardo Carrillo, señala que Ospina habría publicado en 2017 el libro “Las incoherencias del Decreto 1279 de 2002”, el cual sería una copia de su tesis de maestría de 2013, sin citar la fuente original. Posteriormente, partes sustanciales de ese libro fueron reutilizadas en un capítulo publicado en 2022 y en otro libro en 2024, sin atribución adecuada, lo que refuerza la sospecha de reiterado autoplagio.
Uno de los elementos más delicados es la inclusión del rector Omar Mejía como autor principal en dos de esas publicaciones. Según la queja, Mejía no habría contribuido significativamente en el contenido, lo que podría constituir falsa autoría y generar implicaciones éticas, fiscales y penales, especialmente si dichas publicaciones fueron utilizadas para obtener beneficios económicos o académicos.
También está implicada Marcela Barragán Urrea, quien figura como coautora del libro de 2024, el cual, según la denuncia, reutiliza contenido de la obra de Ospina sin modificación sustancial ni cita correspondiente. Barragán, al igual que Ospina, habría presentado este material en el concurso docente de 2024, lo que plantea dudas sobre la legitimidad del proceso.
En entrevista exclusiva con Al Contraste.com, una fuente de la Universidad del Tolima, que pidió mantener el anonimato, confirmó que el capítulo en disputa fue elaborado originalmente por Ospina y que Mejía habría aparecido como autor sin justificación. “El rector la defiende a capa y espada”, afirmó, sugiriendo una presunta protección institucional hacia los involucrados.
La fuente también reveló que el Consejo de Estado envió la comunicación con los anexos al Consejo de la Judicatura, en la que Carrillo Urrego pone en conocimiento la queja disciplinaria y solicita que Mejía Patiño sea excluido de la convocatoria en la que pretendía ser nombrado magistrado de la Sección Primera .A pesar de que el profesor Carrillo presentó quejas disciplinarias contra las dos funcionarias, no se abrió investigación interna. Por esta razón, el caso fue llevado ante la Procuraduría General de la Nación.
Según la denuncia, la Universidad del Tolima no suministró información clave sobre los documentos entregados por Marcela Barragán y Yolanda Ospina durante su participación en concursos docentes. Esta omisión habría permitido favorecer el ingreso de Barragán a la planta docente, bajo condiciones cuestionables.
La queja solicita una investigación exhaustiva por parte de la Procuraduría y la Contraloría, haciendo énfasis en las graves implicaciones académicas, éticas y jurídicas que podrían derivarse si se comprueban las irregularidades. El caso pone en entredicho la integridad académica y la transparencia institucional dentro de una de las principales universidades públicas del país.

