Estudiantes de la UT exigen salida del rector Omar Mejía y reformas por violencia de género

Estudiantes de la Universidad del Tolima exigen inhabilidad del rector y reformas urgentes por violencia de género

Entre las demandas centrales está la declaratoria de inhabilidad del rector Omar Mejía Patiño, quien deberá delegar sus funciones a más tardar el 15 de mayo

La Asamblea General Estudiantil de la Universidad del Tolima presentó este 9 de mayo un documento con mínimos inamovibles como condición para levantar el cese de actividades declarado en protesta por las violencias basadas en género dentro del campus. El documento incluye exigencias estructurales y un llamado urgente al diálogo con garantías.

Entre las demandas centrales está la declaratoria de inhabilidad del rector Omar Mejía Patiño, quien deberá delegar sus funciones a más tardar el 15 de mayo, según lo estipulado en el pliego. Además, los estudiantes convocaron a una audiencia pública el 13 de mayo para que el rector rinda cuentas ante la comunidad universitaria.

Los manifestantes exigen también la presencia de la Unidad de Género, representantes estudiantiles al Consejo Superior y entidades como la Secretaría de Educación, la Secretaría de la Mujer del Tolima y la Procuraduría General, para que ejerzan veeduría institucional y garanticen un enfoque de derechos humanos y control preventivo.

Otro de los puntos clave es la revisión integral de las políticas de género actuales, que deberá realizarse con participación estudiantil y tener como fecha límite el final del semestre A2025. Esta medida busca transformar la cultura institucional y erradicar entornos discriminatorios.

Finalmente, se solicita la aprobación inmediata de un reglamento disciplinario para casos de violencia basada en género, construido junto a mujeres estudiantes, colectivas feministas y disidencias de género, así como la aprobación urgente del nuevo Estatuto Estudiantil con participación vinculante del estudiantado.

La comunidad estudiantil advirtió que estos puntos son irrenunciables y no se someterán a negociación sin garantías claras de cumplimiento, cronogramas definidos y mecanismos de seguimiento democrático. La UT vive un momento decisivo ante la presión por una transformación institucional de fondo.

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