Aunque hay acercamientos entre el Gobierno y los arroceros, las protestas y bloqueos continúan mientras se define el precio del arroz paddy.

Después de ocho días de paro nacional, los productores arroceros y el Gobierno Nacional retomaron las conversaciones en busca de una solución al conflicto por el precio del arroz paddy verde. Las negociaciones, lideradas por las ministras Martha Carvajalino (Agricultura) y Diana Morales (Comercio), se realizan con presencia de representantes de Fedearroz, Induarroz y cultivadores de los principales departamentos productores.
Los líderes del gremio exigen garantías en la fijación de precios, cumplimiento de acuerdos previos y que las resoluciones beneficien tanto a pequeños como grandes productores. Mientras tanto, los bloqueos continúan en vías estratégicas de regiones como Tolima, Huila, Meta, Córdoba y Casanare, generando afectaciones al transporte y distribución.
Un punto clave de la discusión es la implementación de un acuerdo preliminar que incluye dos resoluciones: una para regular el precio del arroz paddy verde y otra para el arroz blanco destinado al consumidor. El precio base propuesto sería de $205.000 por tonelada, pero los agricultores aún no han dado su visto bueno definitivo.
Desde el Ministerio de Agricultura se plantea que la regulación del precio debe permitir cubrir los costos de producción, sin comprometer la sostenibilidad de la cadena. Además, se discuten medidas como la salvaguardia comercial, el control a importaciones y la vigilancia contra el contrabando que afecta a los cultivadores locales.
A pesar del avance en los diálogos, los bloqueos se mantienen activos en once departamentos. En algunos casos, los líderes permiten el paso intermitente durante las reuniones, pero advierten que si no hay avances concretos, la protesta continuará de forma indefinida.
El presidente de Dignidad Arrocera en Huila, Martín Vargas, aseguró que el paro no se levantará hasta que haya una decisión clara sobre el precio y respaldo institucional. “No queremos soluciones temporales, sino transformaciones estructurales para el agro colombiano”, expresó.

