Las declaraciones del presidente estadounidense, que incluyen duras críticas a Gustavo Petro y el anuncio del fin de la ayuda antidrogas, abren un nuevo frente de tensión diplomática con consecuencias para la seguridad y la economía colombiana.

La relación entre Colombia y Estados Unidos atraviesa uno de sus momentos más tensos en las últimas décadas, luego de que el presidente norteamericano, Donald Trump, lanzara duras declaraciones contra su homólogo colombiano, Gustavo Petro, a quien calificó de estar “fuera de control” y de ser un “lunático con muchos problemas mentales”.
Las afirmaciones se produjeron durante un diálogo con periodistas a bordo del avión presidencial Air Force One, donde el mandatario estadounidense anunció además la suspensión de la ayuda económica destinada a programas de cooperación y lucha antidrogas en Colombia.
“Colombia es una máquina de fabricar drogas, y no vamos a ser parte de eso. Dejaremos de enviar el dinero que les estamos dando”, dijo Trump, señalando que el país “tiene al peor presidente de su historia”.
Con esta decisión, Washington pondría fin a un flujo de recursos que, solo en 2024, superó los 377 millones de dólares, según cifras del Departamento de Estado y de la agencia Usaid. Las proyecciones para 2025 indicaban una reducción a 210 millones de dólares, que incluían apoyo agrícola y de erradicación de cultivos ilícitos, pero tras el anuncio, dichos fondos quedarían congelados.
Consecuencias para el país
La suspensión de la cooperación bilateral amenaza con impactar directamente los programas de sustitución de cultivos, operaciones contra el narcotráfico y estrategias de desarrollo rural, que dependen en gran medida de la financiación estadounidense.
Expertos en política internacional advierten que esta ruptura podría aislar diplomáticamente a Colombia en la región, en momentos en que el Gobierno busca consolidar su liderazgo frente a temas como la transición energética y la paz total.
Asimismo, el fin de la ayuda norteamericana podría afectar la inversión extranjera y la confianza de los mercados internacionales, especialmente en proyectos vinculados a seguridad y cooperación judicial.
Mientras tanto, desde la Casa de Nariño no se ha emitido una respuesta oficial a los señalamientos de Trump, aunque fuentes diplomáticas indicaron que la Cancillería prepara un pronunciamiento para las próximas horas.
La escalada de tensiones deja en evidencia un deterioro acelerado en las relaciones bilaterales, que históricamente han sido pilares de la cooperación hemisférica en materia de seguridad, lucha antidrogas y estabilidad regional.

