Tras el anuncio de la renuncia del ministro de Justicia, Eduardo Montealegre, la senadora del Centro Democrático, Paloma Valencia, celebró su salida con un tono sarcástico, atribuyéndola a la presión de la moción de censura que cursaba en el Congreso.

La renuncia de Eduardo Montealegre al Ministerio de Justicia provocó una ola de reacciones en el Congreso, especialmente entre los sectores de oposición.
Una de las más sonoras fue la de la senadora Paloma Valencia, del Centro Democrático, quien celebró públicamente la salida del exfiscal general con tono irónico y contundente.
“Ya vieron la buena noticia: se cayó el malévolo Montealegre. Sí, señores, lo tumbamos con el solo anuncio de la moción de censura. Porque es un tipo tan malévolo que el Congreso lo iba a sacar. El Senado de la República lo iba a poner de paticas en la calle. Le tocó renunciar. ¿Así o más bonito?”, afirmó Valencia en una intervención difundida en redes sociales.
Montealegre presentó su carta de renuncia al presidente Gustavo Petro tras semanas de tensión política y cuestionamientos sobre su gestión.
Su salida se produjo poco antes del debate de moción de censura convocado en el Senado, impulsado por la oposición, que lo señalaba de extralimitarse en declaraciones y de tener una postura “políticamente beligerante” frente a los organismos de control.
El exministro justificó su renuncia en razones personales y en la necesidad de atender asuntos judiciales derivados de su condición de víctima en los procesos contra el expresidente Álvaro Uribe Vélez. No obstante, fuentes del Palacio de Nariño reconocieron que la presión política había hecho insostenible su permanencia en el cargo.
Durante su breve paso por el Ministerio, Montealegre enfrentó varias controversias: el choque con la Procuraduría, su defensa del proyecto de Asamblea Constituyente impulsado por el presidente Petro, y su participación en debates de alto voltaje político.
La salida del ministro deja en suspenso varias de las iniciativas judiciales del Gobierno y reabre el debate sobre la estabilidad del gabinete.
Mientras tanto, la oposición celebra lo que considera una victoria política, y el Ejecutivo busca recomponer su equipo en una de las carteras más sensibles del país.

