Mientras Cortolima exalta a la Universidad del Tolima por su labor académica, resurgen las críticas por la cercanía entre ambas entidades y los vínculos familiares y laborales que alimentan la percepción de favores mutuos en el Tolima.

La más reciente exaltación de Cortolima a la Universidad del Tolima por los 64 años de la Facultad de Ingeniería Forestal ha vuelto a poner bajo la lupa la relación entre ambas entidades públicas del departamento.
El homenaje, promovido por el delegado del Gobierno Nacional, profesor Jorge Mario Vera, y respaldado por el Consejo Directivo y la gobernadora Adriana Magali Matiz, fue presentado como un reconocimiento al liderazgo académico y ambiental de la universidad. Sin embargo, para algunos sectores políticos y universitarios, el gesto tiene un trasfondo menos altruista.
La polémica se reavivó porque meses atrás se conoció que Leopoldo Alfonso Iannini, hermano de la directora de Cortolima, Olga Lucía Alfonso, fue beneficiado con un contrato en la Universidad del Tolima por 60 millones de pesos. Aunque la contratación fue justificada en su momento como un apoyo técnico para la virtualización de programas académicos, el vínculo familiar y las coincidencias políticas alimentaron las sospechas de un intercambio de favores institucionales.
El episodio actual ha sido interpretado como una muestra más del “yo con yo” burocrático que algunos observadores atribuyen a la dinámica entre Cortolima y la Universidad del Tolima: mientras una entidad rinde homenajes, la otra entrega contratos o reconocimientos.
Fuentes consultadas por este medio aseguran que existen lazos laborales y personales entre funcionarios de ambas instituciones, que podrían explicar la cercanía y los gestos de mutua complacencia. Si bien no hay pruebas de irregularidades, la percepción de favores cruzados sigue marcando la relación entre las dos entidades más influyentes del ámbito académico y ambiental del departamento.

