Avión de Satena accidentado volaba en zona de “condiciones meteorológicas adversas permanentes”


La aeronave, con 13 pasajeros y dos tripulantes a bordo, perdió contacto con la torre minutos después de despegar de Cúcuta. Fue hallada horas después en zona rural de La Playa de Belén. Autoridades confirmaron características técnicas del avión y descartaron, por ahora, hipótesis sobre las causas.

El funcionario confirmó que el accidente ocurrió en una zona con condiciones climáticas complejas

La Aeronáutica Civil entregó en la noche del martes 28 de enero los primeros detalles del accidente del avión de Satena que cubría la ruta Cúcuta–Ocaña y en el que viajaban 15 personas: 13 pasajeros y dos tripulantes, entre ellos un congresista y un candidato a la Cámara.

La aeronave despegó del aeropuerto Camilo Daza, en Cúcuta, a las 11:42 de la mañana y tenía previsto aterrizar en Ocaña a las 12:05 del mediodía. Sin embargo, el contacto con la torre de control se perdió a las 11:54 a. m., apenas 12 minutos después del despegue.

Durante más de tres horas no se tuvo información sobre el paradero del avión. No fue sino hasta pasadas las 4:00 de la tarde cuando habitantes de la vereda Curasica, en el municipio de La Playa de Belén, reportaron indicios de la aeronave siniestrada.

Satena informó que el avión accidentado es un Beechcraft 1900, matrícula HK4709, operado por la empresa Searca, dedicada a vuelos chárter en el país.

Álvaro Bello, director técnico de Investigación de Accidentes de la Aeronáutica Civil, señaló que la aeronave fue fabricada en 1995 y acumulaba cerca de 32.000 horas de vuelo. Sobre los motores, indicó que uno registraba 28.000 horas y el otro 31.000.

“El avión contaba con todos los permisos para operar, incluida la certificación de aeronavegabilidad”, explicó Bello, al precisar que ya se estableció el punto exacto del impacto, así como sus coordenadas y la elevación del terreno donde cayó la aeronave.

El funcionario confirmó que el accidente ocurrió en una zona con condiciones climáticas complejas. “Tenemos identificadas unas condiciones meteorológicas adversas permanentes en el sitio del impacto”, afirmó, aunque aclaró que aún no existe una hipótesis oficial sobre las causas del siniestro.

También indicó que, hasta el momento, no se tiene registro de una última comunicación de emergencia por parte de la tripulación antes de que se perdiera el contacto con la torre de control.

Datos del portal Flight Radar muestran que el avión había realizado al menos cuatro vuelos previos durante el mismo 28 de enero, entre el aeropuerto Olaya Herrera, Aguas Claras, Tibú y el aeropuerto Camilo Daza. La plataforma también registra operaciones el lunes 26 y el martes 27 de enero.

La investigación continúa mientras se recopila información técnica y de campo para establecer qué ocurrió durante el vuelo que terminó en el accidente en zona rural del norte del país.

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