La puja interna enfrenta a sectores cercanos a Adriana Magali Matiz y a Óscar Barreto. Mientras la gobernadora impulsa a su ficha, el exmandatario advierte que, sin consenso, tomará la decisión final.

Un nuevo pulso interno se configura en el barretismo de cara a la definición del candidato a la Gobernación del Tolima, en medio de tensiones entre sectores que responden a la gobernadora Adriana Magali Matiz y al exsenador Óscar Barreto.
La disputa gira alrededor de quién tendrá la última palabra en la elección del aspirante, en un escenario donde no se ha logrado un acuerdo entre las distintas corrientes del grupo político.
“Si no hay consenso, el candidato lo voy a poner yo”, advirtió Barreto, dejando abierta la posibilidad de que la decisión se tome de manera unilateral.
Mientras tanto, desde el entorno de la gobernadora se ha evidenciado un intento por posicionar una candidatura propia. El nombre que ha tomado fuerza es el de Giovanni Molina, quien ha sido promovido en distintos sectores y ha mostrado cercanía con Matiz.
En paralelo, otros nombres se mantienen en la baraja, como Olga Lucía Alfonso y Ricardo Orozco, ambos identificados como cercanos a Barreto. Este último, según versiones internas, sería una de las principales cartas del senador.
Sin embargo, alrededor de esa posible candidatura también se mencionan diferencias previas con la gobernadora, que no han sido expuestas públicamente pero que siguen marcando la dinámica interna.
A esto se suman cuestionamientos dentro del mismo grupo político sobre respaldos recientes. Entre ellos, dudas sobre el papel de la gobernadora frente a la candidatura de Santiago Barreto, en medio de interpretaciones sobre estrategias internas para redistribuir el liderazgo.
El escenario deja ver una división que, hasta ahora, no encuentra punto de equilibrio.
Aunque la gobernadora ha intentado incidir en la decisión, el liderazgo histórico de Barreto dentro del grupo y su capacidad de maniobra mantienen la expectativa sobre quién terminará siendo el elegido.
