El presidente Gustavo Petro defiende la legalización de la marihuana para reducir la violencia, pero la oposición advierte sobre sus riesgos en salud y seguridad.

El presidente de Colombia, Gustavo Petro, ha reavivado el debate sobre la legalización de la marihuana, insistiendo en que la prohibición solo alimenta la violencia del narcotráfico. Petro llamó al Congreso a avanzar en la regulación del cannabis y a la comunidad internacional a replantear el uso alternativo de la hoja de coca.
Según el mandatario, la legalización podría ser una estrategia efectiva para debilitar las mafias y abrir oportunidades para el desarrollo sostenible de comunidades afectadas por el cultivo ilícito. Petro también señaló que la hoja de coca podría tener aplicaciones en sectores como la agricultura y la industria, impulsando alternativas económicas en regiones vulnerables.
Sin embargo, la propuesta ha generado un fuerte rechazo por parte de la oposición, que considera que la regulación del cannabis podría traer consecuencias negativas en términos de salud pública y seguridad. El representante Hernán Cadavid, del Centro Democrático, criticó la iniciativa, argumentando que la legalización sin un análisis profundo podría impactar negativamente en la infancia y adolescencia.
Por su parte, Julio César Triana, de Cambio Radical, calificó la medida como una «irresponsabilidad», asegurando que el sistema de salud colombiano no está preparado para manejar un posible aumento en el consumo de marihuana. Triana advirtió que, en lugar de debilitar a las estructuras criminales, la legalización podría fortalecerlas.
El debate continúa encendido en el Congreso, donde algunos sectores ven en la legalización una oportunidad para debilitar el crimen organizado, mientras otros temen que la medida agrave la crisis de seguridad y salud en el país. En el Tolima, donde el tema del cultivo ilícito y el impacto del narcotráfico han sido problemáticos, la discusión cobra especial relevancia, pues podría traer implicaciones directas para la región.
