«Fue un mes de tratos inhumanos»: Beto Coral reaparece en España y habla sobre su deportación y su futuro político

En entrevista con Al Contraste, el activista político aseguró que su detención en Estados Unidos obedeció a persecución ideológica. Desde el exilio en Europa, descartó buscar un cargo de elección popular por el momento.

Beto aclaró que no cierra definitivamente la puerta a participar en contiendas electorales

El activista político Beto Coral reapareció públicamente desde España, país al que se desplazó tras denunciar amenazas contra su vida y la de su familia luego de su deportación desde Estados Unidos el pasado mes de julio. 

En entrevista con Al Contraste, el creador de contenido entregó su versión sobre los motivos de su detención por parte de las autoridades migratorias estadounidenses y se refirió a las especulaciones sobre su eventual ingreso a la política electoral.

Durante la conversación, Coral calificó su arresto en Arizona y su posterior proceso de expulsión como una decisión basada en criterios ideológicos promovidos por sectores de extrema derecha y vinculada al memorando firmado por el secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio. 

«Hay que darnos cuenta de que el fascismo es cínico. ¿Cómo pueden detener y torturar a una persona simplemente por pensar distinto o por apoyar a cierto candidato?», cuestionó.

El activista rechazó las calificaciones de comunista con las que, según él, sus sectores contradictores han justificado la persecución en su contra. 

«Yo no soy comunista, no converjo con los postulados de Marx en lo absoluto. No apoyo regímenes autoritarios ni tiranías; siempre estuve en desacuerdo con lo que pasa en Venezuela, Nicaragua o Corea del Norte. Si hablas de justicia social, derechos o paz, te tildan de comunista», sostuvo. Asimismo, hizo referencia a su entorno familiar al recordar que es hijo de un oficial de la Policía Nacional fallecido en servicio.

Respecto a las semanas en las que permaneció bajo custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), Coral denunció haber sido víctima de malos tratos físicos y aislamiento. Según su relato, enfrentó traslados en condiciones precarias, restricciones de alimento y agua, y permanencia en celdas de castigo con esposas en pies, manos y cintura antes de su embarque hacia Colombia.

Consultado sobre las versiones que lo vinculaban como posible aspirante a corporaciones públicas como el Concejo de Bogotá o listas regionales, Coral descartó de manera tajante cualquier candidatura en el corto plazo. Afirmó que los cargos de elección popular no deben ser vistos como «lugares de oportunismo por tendencias o poderes mediáticos momentáneos» y que la representación política debe estar supeditada a las necesidades de la ciudadanía.

En ese sentido, señaló que durante la actual administración nacional prefirió mantenerse al margen de vincularse como funcionario o contratista. 

«Tuve la oportunidad de tener un puesto o algo en el gobierno de Gustavo Petro y siempre fui reacio a hacerlo porque mi labor tiene que ser independiente», declaró.

No obstante, aclaró que no cierra definitivamente la puerta a participar en contiendas electorales más adelante, al considerar que es el canal legítimo para la transformación institucional. 

«El activista es el idealismo de la política, es pura retórica», concluyó.

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