La estrategia de la «zanahoria y el garrote»: ¿Barreto marca distancia de Matiz tras crisis de seguridad en Planadas?

A través de sus pronunciamientos tras el ataque al alcalde de Planadas, el exsenador Óscar Barreto combina el reconocimiento a la gestión departamental con reclamos directos hacia la mandataria departamental.

La reacción del exsenador Óscar Barreto dejó entrever matices de cálculo electoral

El reciente hecho de violencia registrado en Planadas, donde el alcalde Juan Camilo Hueje y su esquema de seguridad fueron amedrentados y desarmados por presuntos integrantes de disidencias de las Farc, no solo encendió las alarmas de orden público, sino que desencadenó un particular movimiento en el escenario político del Tolima.

Frente a la gravedad de lo ocurrido, la gobernadora Adriana Magali Matiz calificó la situación como inaceptable y confirmó que solicitó la intervención inmediata del Ministerio de Defensa para reforzar la presencia institucional en la zona, reafirmando su apuesta de gobernar «con seguridad en el territorio».

Sin embargo, la reacción del exsenador Óscar Barreto dejó entrever matices de cálculo electoral e interés político al aplicar una evidente estrategia de «la zanahoria y el garrote».

Por un lado, Barreto lanzó un duro «garrotazo» al cuestionar de fondo la efectividad del control territorial en la región, afirmando tajantemente que «el sur del Tolima está a merced de los grupos armados» y señalando que la situación confirma «la gravedad de lo que está ocurriendo». 

Pero, acto seguido, ofreció la «zanahoria» para matizar el impacto político, asegurando: «Reconocemos la labor de nuestra gobernadora para recuperar la seguridad en el sur del Tolima», para de inmediato volver a la presión con una exigencia directa al Gobierno Nacional por «la restitución del Batallón que estaba ubicado en Planadas».

Esta postura de Barreto —de alternar el elogio con la crítica severa— podría analizarse como una jugada en clave de precandidatura. Al marcar distancia de las fallas en la estrategia de seguridad del departamento y «lavarse las manos» frente al deterioro del orden público, el líder político busca proteger su imagen institucional y evitar cargar con los costos políticos del panorama de violencia que hoy sacude al Tolima.

Deja un comentario