El ajedrez de Barreto: movimientos políticos que despejan su camino hacia la Gobernación

Óscar Barreto avanza en la consolidación de su proyecto político hacia la Gobernación del Tolima, mientras Guillermo Alfonso Jaramillo aún define entre ese cargo y la Alcaldía de Ibagué, y otros posibles contendores buscan posicionarse en un escenario electoral que comienza a tomar forma.

Barreto mueve sus fichas rumbo a la Gobernación: así está el tablero político del Tolima

El camino hacia la Gobernación del Tolima comienza a despejarse para Óscar Barreto, pero no precisamente por casualidad. El dirigente conservador viene moviendo sus fichas en el tablero político regional, mientras sus principales eventuales contendores todavía enfrentan decisiones internas y definiciones que podrían cambiar el rumbo de la próxima disputa electoral.

Uno de los interrogantes está en el jaramillismo. Guillermo Alfonso Jaramillo ha manifestado en círculos privados su intención de aspirar a la Gobernación del Tolima. Sin embargo, dentro de su equipo, algunos sectores consideran que una eventual candidatura a la Alcaldía de Ibagué podría ser un camino más conveniente. Por ahora, no existe una definición pública sobre cuál será finalmente su apuesta electoral.

Mauricio Jaramillo, hermano de Guillermo Alfonso, ha asegurado que su hermano tendría posibilidades de ganar la Gobernación porque, según su lectura, existe un amplio sector de la población que busca un cambio en el departamento. Incluso ha señalado que Barreto sería “políticamente el más fácil de derrotar, pero económicamente el más difícil de derrotar”, una afirmación que refleja la percepción que existe dentro de ese sector sobre el poder electoral y económico del barretismo.

Mientras el jaramillismo define su camino, Barreto parece haber despejado las dudas sobre su intención de volver a disputar directamente el poder regional. Recientemente escribió: “Trabajaré durante los próximos cuatro años con una planeación estratégica y tecnológica para recuperar el territorio y devolverles la seguridad, tranquilidad y libertad a los tolimenses. Dios nos acompañe en este camino”.

El mensaje ha sido interpretado como una señal de que el exgobernador estaría preparando nuevamente su proyecto político con miras a la Gobernación. En los últimos meses, además, Barreto ha intensificado sus recorridos por municipios y veredas del departamento, hablando de seguridad, recuperación del territorio y de la necesidad de construir una nueva estrategia para el Tolima.

Hay también una lectura política detrás de esta decisión. Barreto ya vivió la experiencia de impulsar a Andrés Hurtado a la Alcaldía de Ibagué y posteriormente terminar enfrentado políticamente con quien había sido uno de sus principales aliados. Esa experiencia podría explicar, al menos en parte, la posibilidad de que esta vez prefiera asumir directamente la disputa por el poder en lugar de delegarla en un candidato que posteriormente pueda tomar distancia de su organización.

Una estrategia similar se observa en el Congreso, donde el barretismo mantiene representación directa a través de Santiago Barreto, su sobrino. La apuesta parece ser conservar el control político de los principales escenarios y evitar que las decisiones estratégicas queden completamente en manos de terceros.

Barreto, además, se ha dado el lujo de poner sobre la mesa varios nombres para la Gobernación. Ricardo Orozco y Giovanny Molina avanzan en sus respectivas aspiraciones de convertirse en candidatos, pero ambos han dejado claro que, pese a trabajar en sus propios proyectos políticos, se someterán a las decisiones de Óscar Barreto y aceptarán la definición que haga el jefe de la organización sobre quién será finalmente el candidato.

A ese escenario se suma Fernando Borja, quien aparece como una de las cartas del equipo político de la gobernadora Adriana Magali Matiz. Sin embargo, existe un elemento que genera interrogantes sobre el alcance de esa candidatura: tanto Matiz como Borja han reconocido durante años a Óscar Barreto como su jefe político. La pregunta será hasta dónde llegará la autonomía de Borja si finalmente asume una candidatura a la Gobernación.

En el otro extremo aparece Andrés Hurtado, convertido en una de las voces más críticas contra Barreto y quien ha anunciado su intención de enfrentarlo por la Gobernación. Hurtado llega a esta nueva etapa después de enfrentar dificultades jurídicas y de que su estructura política sufriera un revés en las últimas elecciones al Congreso.

A pesar de ello, Hurtado ha rechazado las versiones que anticipan un eventual impedimento para participar en las elecciones regionales y ha sostenido que, por ahora, no existe una restricción legal que le impida aspirar a la Gobernación del Tolima.

El tablero, por ahora, muestra a un barretismo con una estructura política definida, varios nombres disponibles y presencia territorial, mientras el jaramillismo todavía debe resolver si Guillermo Alfonso Jaramillo irá por la Gobernación o concentrará sus esfuerzos en recuperar la Alcaldía de Ibagué. Hurtado, por su parte, tendrá que reconstruir su estructura y demostrar que puede volver a competir con fuerza.

La gran pregunta es si alguno de estos sectores logrará romper el dominio político que durante años ha construido Barreto en el departamento. Por ahora, el camino parece despejado para el barretismo. Pero más que un camino que apareció despejado, es el resultado de un juego político en el que Barreto ha venido moviendo sus fichas con anticipación. Y en ese ajedrez, todavía faltan muchas jugadas antes de llegar a las urnas.

En medio de este escenario, una encuesta publicada por Al Contraste plantea la pregunta: “¿Por cuál de estos candidatos a la Gobernación del Tolima votaría en las próximas elecciones?”. Y, para sorpresa de muchos, Jaramillo obtuvo la mayoría de los votos, con 317, mientras que Barreto solo obtuvo 76.

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