Más de cinco años después de la muerte del joven de 19 años, ocurrida durante el paro nacional en Ibagué, el proceso penal contra el mayor retirado de la Policía Jorge Mario Molano Bedoya continúa sin una sentencia. Su familia insiste en que las audiencias avancen y reclama respuestas por un caso que sigue marcando sus vidas.

Han pasado más de cinco años desde que Santiago Andrés Murillo Meneses murió tras recibir un disparo en medio de las manifestaciones del paro nacional en Ibagué, pero para su familia la historia está lejos de terminar. Mientras el proceso penal contra el mayor retirado de la Policía Jorge Mario Molano Bedoya continúa, su mamá sigue enfrentándose a una espera que, además de prolongar la búsqueda de justicia, la obliga a revivir una y otra vez la pérdida de su hijo.
“Mi prioridad siempre será el caso, tenga que hacer lo que tenga que hacer”, expresa la madre de Santiago al referirse a su decisión de continuar con el proceso. Sus palabras reflejan una lucha que no ha abandonado pese al desgaste emocional que representa asistir a las diligencias judiciales y esperar una decisión definitiva.
El caso se remonta a la noche del 1 de mayo de 2021, cuando Santiago, de 19 años, recibió un disparo en el tórax en inmediaciones de la calle 60 con carrera Quinta, en Ibagué. Colombia atravesaba entonces el paro nacional que había comenzado el 28 de abril. De acuerdo con la reconstrucción presentada por la Fiscalía, el joven no participaba en las manifestaciones y transitaba por el sector cuando fue impactado por el proyectil.
Santiago fue auxiliado y trasladado a la Clínica Nuestra, donde murió debido a la gravedad de la herida. Desde entonces, su familia ha reclamado que se esclarezcan las circunstancias de su muerte y se establezcan las responsabilidades correspondientes.
La investigación señaló al entonces mayor de la Policía Jorge Mario Molano Bedoya, a quien la Fiscalía atribuyó el disparo que habría causado la muerte del joven. El oficial fue acusado por homicidio y se declaró inocente. El caso quedó en manos de la justicia ordinaria después de que la Corte Constitucional resolviera el conflicto de competencias entre esta y la Justicia Penal Militar.
Sin embargo, el paso de los años no ha significado para la familia el cierre judicial que espera. Las audiencias han continuado y los aplazamientos han dificultado el avance del juicio. En junio de 2026, por ejemplo, se reportó la suspensión de varias jornadas en las que debían declarar testigos considerados importantes para el proceso, debido a dificultades relacionadas con la representación de la Fiscalía.
A esta situación se suma una decisión disciplinaria conocida el 7 de abril de 2026, cuando la Procuraduría anunció la destitución e inhabilidad por 14 años de Molano por el uso excesivo de la fuerza relacionado con la muerte de Santiago. Esta sanción corresponde a la jurisdicción disciplinaria y no reemplaza la sentencia penal que la familia continúa esperando.
Detrás de las actuaciones judiciales está una familia que ha tenido que reorganizar su vida alrededor de un proceso que sigue abierto. La mamá de Santiago reconoce que ha buscado espacios para apartarse temporalmente de esa realidad, pero asegura que su compromiso con la búsqueda de justicia siempre termina llevándola de regreso.
“De echo no hemos dejado el país por él, si viajamos y nos aislamos por temporadas, pero siempre regresamos por él”, manifestó.
En su relato, esos periodos de distancia no representan un abandono del caso. Por el contrario, muestran el esfuerzo por encontrar momentos de tranquilidad sin renunciar a la exigencia de respuestas por lo ocurrido con su hijo.
La continuidad del proceso también tiene un costo emocional. Cada audiencia significa volver sobre los hechos, escuchar nuevamente los detalles de aquella noche y enfrentarse a una ausencia que no desaparece con el paso del tiempo.
Su petición de celeridad no se limita a que se cumpla con un calendario judicial. También está relacionada con la posibilidad de dejar de vivir pendiente de cada nueva diligencia, de cada aplazamiento y de una decisión que todavía no llega. Para ella, avanzar en el proceso significa mantener viva la búsqueda de justicia por Santiago, pero también acercarse a la posibilidad de cerrar una etapa que ha marcado profundamente su vida.
