La profesional desistió de asumir la Presidencia Ejecutiva de la Cámara de Comercio de Ibagué, luego de varios cuestionamientos por el vínculo familiar indirecto con el presidente de la Junta Directiva y las dudas sobre el proceso de designación.

La designación de Victoria Castillo como presidenta ejecutiva de la Cámara de Comercio de Ibagué terminó sin concretarse. Una semana después de que la Junta Directiva anunciara su elección como reemplazo de Carlos Hernando Enciso, la profesional decidió apartarse de la posibilidad de asumir el cargo, en medio de cuestionamientos sobre las circunstancias de su nombramiento y los vínculos familiares que rodean el proceso.
Uno de los asuntos que generó interrogantes fue la relación familiar indirecta entre Castillo y Jhon Fernando Peñalosa, presidente de la Junta Directiva de la Cámara. Según la información conocida públicamente, Peñalosa está casado con Sandra Ramírez, hermana del padre del hijo de Castillo. Esta conexión abrió cuestionamientos sobre un posible conflicto de intereses y sobre si la relación había sido puesta previamente en conocimiento de los demás integrantes de la Junta.
La controversia se produjo después de que el pasado 27 de octubre se anunciara la designación de Castillo, quien había participado en un proceso de selección adelantado en 2024 por el Colegio de Estudios Superiores de Administración (CESA). La Cámara había señalado que los resultados de ese concurso de méritos fueron uno de los criterios considerados para tomar la decisión.
En su pronunciamiento, Castillo defendió su trayectoria profesional y aseguró que su llegada no obedecía a intereses personales ni a una intención de generar divisiones entre los empresarios del departamento.
«Fui convocada por la Junta Directiva, por mi hoja de vida y los resultados obtenidos en un concurso de méritos, realizado en el 2024 por el CESA. No llegué a buscar un cargo ni a dividir a los empresarios», manifestó.
Sin embargo, ante el escenario de cuestionamientos, la profesional aseguró que prefirió dar un paso al costado para evitar mayores tensiones alrededor de la institución y del sector empresarial del Tolima.
«Dejo pasar esta oportunidad sin resentimientos, con la firme convicción de que, en los propósitos de Dios, hay otros planes para mí, porque ninguna aspiración personal puede estar por encima de la unidad que tanto necesita el Tolima», expresó.
La salida de Castillo también se produce en un momento de cambios dentro de la Cámara de Comercio de Ibagué. Días antes, la Junta Directiva había terminado el contrato de Carlos Hernando Enciso y anunciado a Castillo como su reemplazo, una determinación que despertó críticas por el momento en que se tomó, teniendo en cuenta que las elecciones para renovar parte de la Junta Directiva están previstas para diciembre.
Tras la decisión de Castillo, la Junta Directiva convocó una sesión extraordinaria para definir cómo continuará la dirección de la entidad. Hasta el momento, no se ha anunciado quién asumirá la Presidencia Ejecutiva ni si se adelantará un nuevo proceso de selección.
Así, el nombramiento que inicialmente se presentó como el resultado de un proceso de selección terminó convertido en una controversia institucional, marcada por los cuestionamientos sobre los vínculos familiares, la transparencia de la designación y el momento en que se produjeron los cambios en la dirección de la Cámara.
