A dos años del nuevo modelo, docentes reportan demoras, falta de medicamentos y fallas en la atención. En la antesala del paro, aumentan las críticas al sistema y a la relación del sindicato con el Gobierno.

En la antesala de un nuevo paro convocado por la Federación Colombiana de Trabajadores de la Educación (Fecode), la crisis en el sistema de salud del magisterio vuelve al centro del debate, marcada por denuncias de fallas en la atención, retrasos y falta de medicamentos.
El modelo, implementado desde mayo de 2024, ha sido señalado por docentes y organizaciones como origen de múltiples dificultades en el acceso a servicios médicos. Reportes coinciden en que persisten demoras en citas, procedimientos y entrega de tratamientos, lo que ha generado movilizaciones y protestas en distintas ciudades del país.
Desde sectores del magisterio se advierte que la situación no ha mejorado con el paso del tiempo. Voceros han calificado el panorama como una “difícil situación” y “lamentable” para los afiliados y sus familias, tras la entrada en operación del nuevo esquema.
Las críticas también apuntan a problemas estructurales del sistema. Informes y denuncias señalan fallas operativas, deudas acumuladas y dificultades en la contratación de servicios, en un modelo que fue presentado como piloto pero que, según reportes, mantiene miles de reclamos y deficiencias en la atención.
En paralelo, organizaciones de veeduría han cuestionado el papel del sindicato en la implementación del modelo. Según estas, la postura de Fecode frente al Gobierno ha sido “complaciente”, mientras persisten vulneraciones al derecho a la salud de los docentes. 
El malestar se ha traducido en protestas y llamados a paro. Las movilizaciones recientes han tenido como eje la exigencia de soluciones ante lo que docentes describen como falta de rutas claras para la atención y dificultades incluso para acceder a citas básicas o cirugías. 
En este contexto, el paro anunciado vuelve a poner presión sobre el sistema de salud del magisterio, en medio de reclamos que combinan denuncias por la calidad del servicio con cuestionamientos sobre la gestión y las responsabilidades en la crisis.
