El viaje que terminó bajo los escombros: la historia de Miguel Ángel Fernández y Ana Mejía

Miguel Ángel Fernández y Ana Mejía llegaron desde Villavicencio a Pereira para participar en un congreso de veterinaria. Se hospedaban en el Hotel Dibeni cuando el terremoto provocó el colapso de la estructura.

El viaje que comenzó en Villavicencio con la expectativa de una actividad académica terminó marcado por la espera

El viaje comenzó lejos de Pereira y con un propósito académico. Miguel Ángel Fernández y Ana Mejía salieron de Villavicencio rumbo a la capital de Risaralda para participar en un congreso de veterinaria. Era un desplazamiento ligado a su profesión, una de esas salidas que empiezan con una agenda definida y que, en cuestión de segundos, pueden tomar un rumbo completamente inesperado.

Ambos se hospedaban en el Hotel Dibeni, ubicado frente a la Plaza de Bolívar de Pereira. Allí los sorprendió el terremoto que golpeó al país y que provocó el colapso de la estructura. Lo que había sido el lugar donde descansarían durante su estadía en la ciudad terminó convertido en una montaña de escombros, mientras en las calles comenzaban las labores de emergencia.

Con el paso de las horas y sin noticias sobre su paradero, la incertidumbre comenzó a crecer entre sus familiares. Las fotografías de Miguel Ángel y Ana empezaron a circular en redes sociales con la esperanza de obtener alguna información que permitiera saber dónde estaban o si habían logrado salir de la edificación antes de su desplome. Cada publicación se convirtió entonces en una búsqueda pública por encontrar una respuesta.

La falta de información llevó a sus familiares a tomar una decisión: viajar hasta Pereira para acompañar de cerca las labores de rescate. Allí encontraron una escena marcada por los restos del hotel y por los organismos de emergencia que continuaban trabajando entre los escombros, en una búsqueda que avanzaba mientras aumentaba la preocupación por quienes todavía podían permanecer bajo la estructura.

Entre las personas que eran buscadas estaban Miguel Ángel y Ana, quienes habían llegado desde Villavicencio para asistir a un encuentro profesional. El propósito de su viaje quedó desplazado por una emergencia que cambió por completo el rumbo de su estadía en Pereira y que convirtió a sus familias en espectadores de una búsqueda contra el tiempo.

De acuerdo con la información compartida por sus allegados, ambos habrían perdido la vida tras el colapso del hotel. La tragedia puso rostro y nombre a una de las historias que dejó el terremoto: la de dos personas que viajaron a otra ciudad para encontrarse con colegas y participar en un congreso de su profesión, pero que terminaron en medio de una emergencia que no estaba en sus planes.

Para sus familiares, el viaje que comenzó en Villavicencio con la expectativa de una actividad académica terminó marcado por la espera, las fotografías compartidas en redes sociales y el desplazamiento hasta Pereira en busca de noticias. Una historia más entre las muchas que dejó el terremoto y que, detrás de los escombros, tiene los nombres de quienes estaban allí cuando la tierra comenzó a moverse.

Deja un comentario