Un sondeo digital de Al Contraste muestra una percepción favorable mayoritaria, pero también evidencia un escenario de opiniones divididas alrededor de la gestión de Johana Aranda.

A más de dos años del inicio del mandato de Johana Aranda, la discusión sobre su gestión en Ibagué no se mueve en un solo sentido. Un sondeo digital realizado por Al Contraste evidencia que existe un respaldo importante entre quienes participaron, pero también una franja de ciudadanos que mantiene reparos frente a la manera en que la Alcaldía viene gobernando y comunicando sus resultados.
La medición reunió 632 interacciones directas. La opción “Buena” concentró 380 reacciones, correspondientes a “Me encanta”; “Regular” obtuvo 192, mediante “Me gusta”; mientras que “Mala” registró 60 reacciones, representadas en “Me enoja”.
Más allá de la cifra mayoritaria, el resultado permite observar un escenario en el que el respaldo no elimina las dudas. Las 192 interacciones asociadas a una calificación regular muestran que existe un grupo significativo de participantes que no ubica la administración ni en una valoración plenamente positiva ni en una desaprobación abierta. A esto se suman las 60 reacciones de rechazo, que reflejan otro sector de la conversación pública.
Y es precisamente en esa conversación donde aparece uno de los principales contrastes. Mientras algunos participantes destacan las obras, programas y acciones adelantadas durante el gobierno de Aranda, otros cuestionan cuáles son las prioridades de la administración y la forma en que se presentan públicamente sus resultados.
Uno de los puntos que genera discusión es la estrategia de comunicación de la Alcaldía. Entre los comentarios críticos aparece la percepción de que existe una fuerte apuesta por contenidos para redes sociales, particularmente en plataformas como TikTok, y por actividades alrededor de la entrega o inauguración de obras. Para sus críticos, esto puede terminar dando mayor protagonismo a la puesta en escena de los resultados que a la discusión sobre su impacto y alcance.
El debate, por tanto, no se limita a determinar si la administración ha hecho obras o si cuenta con resultados para mostrar. También plantea una pregunta sobre qué considera la ciudadanía como una gestión efectiva y cuáles son los problemas que espera que ocupen el centro de la agenda municipal.
