De vender cometas a soñar con ser sacerdote: así fue la infancia de Jorge Barón en Ibagué

El reconocido presentador ibaguereño recordó sus primeros años de vida en la capital tolimense, la influencia musical de su madre, sus primeros emprendimientos y los viajes que hacía junto a su padre en un camión de carga.

Jorge Barón recuerda su infancia en Ibagué: música, cometas y su primer negocio

Jorge Barón Ortiz, uno de los presentadores más reconocidos de Colombia, recordó episodios de su infancia en Ibagué, ciudad donde nació el 29 de junio de 1948 y donde transcurrieron sus primeros años de vida.

El presentador nació en el Hospital San Rafael de la capital tolimense. Es hijo de Berta Ortiz de Barón y Luis Eduardo Barón, quienes, según relató, marcaron buena parte de su historia durante una infancia que estuvo atravesada por la música, el trabajo y las dificultades económicas.

Barón contó que su relación con la música comenzó incluso antes de nacer. Durante el embarazo, su madre le ponía canciones de Garzón y Collazos y, después de su nacimiento, lo arrullaba con ‘Uri’, una canción que, según recordó, se convirtió en una de las que más ha querido a lo largo de su vida.

“Por eso creo que la música folclórica andina es sin duda mi preferida”, relató.

A los cinco años comenzó sus estudios en la Escuela Pública del barrio Posada Cuéllar de Ibagué. Allí recordó especialmente a su maestra, doña Calista, a quien atribuyó haberle enseñado a leer y escribir.

Pero uno de los recuerdos que más destacó de esa etapa está relacionado con una cometa que le había regalado su madre. Después de que esta quedara enredada en las cuerdas de la luz, Barón, con ayuda de otros niños del sector, logró fabricar una nueva.

Ese episodio, según contó, despertó en él una inclinación por los negocios. Aprovechando que se acercaba el mes de agosto, comenzó a fabricar cometas y las vendía desde el garaje de su casa.

“Esos fueron mis primeros cincuenta centavos de ganancia”, recordó el presentador, quien aseguró que todavía conserva el billete de medio peso con el que obtuvo aquella primera ganancia.

Durante esa misma época también tenía otro sueño: ser sacerdote. Barón recordó que organizaba en su casa sus propias celebraciones religiosas, construía un altar y repartía galletas Saltinas como si fueran hostias entre sus familiares y vecinos.

Su prima también recordó aquellas reuniones de infancia y contó que Barón preparaba con detalle el altar, utilizaba ornamentos y se vestía como sacerdote para oficiar las ceremonias familiares.

Mientras tanto, sus padres trabajaban para sacar adelante a la familia. Su madre había instalado una pequeña tienda cerca del cementerio, donde vendía productos como bocadillos, gaseosas, pan y aguardiente.

Su padre, inicialmente, trabajaba como conductor de camión de carga. Posteriormente, con el esfuerzo familiar, logró comprar su propio vehículo y desarrollar una empresa de transporte. También trabajó como taxista.

Barón recordó que durante las vacaciones acompañaba a su padre en los viajes que realizaba por diferentes ciudades del país. En varias ocasiones ambos dormían en la cabina del camión y el entonces niño también ayudaba en las labores relacionadas con los recorridos.

Así transcurrieron los primeros años de quien décadas después se convertiría en una de las figuras más reconocidas de la televisión colombiana: entre las calles de Ibagué, las canciones de la música andina, los primeros negocios, los juegos de infancia y el trabajo de sus padres.

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