Durante un recorrido de Al Contraste por el barrio Jordán Segunda Etapa, conocimos la historia de Chavita, una mujer que vive en un cambuche junto a una iglesia. La mujer manifestó que su familia está en Bucaramanga y que espera recibir ayuda para regresar a su ciudad de origen.

Ocho años viviendo en un cambuche, a un costado de una iglesia del barrio Jordán Segunda Etapa, en Ibagué. Esa es la situación de Chavita, una mujer cuya historia conoció Al Contraste durante un recorrido por este sector de la ciudad, donde sus habitantes expusieron las dificultades que enfrenta la comunidad.
El caso llamó la atención de los vecinos, quienes señalaron que la mujer lleva varios años en estas condiciones y aseguraron que, pese a las gestiones que se habrían adelantado con distintos párrocos, todavía no se ha concretado una solución para mejorar su situación habitacional.
De acuerdo con los testimonios recogidos durante el recorrido, Chavita no representa un problema de convivencia para la comunidad. Por el contrario, los habitantes destacaron que es una mujer trabajadora, que realiza actividades como cargar cajas, pero consideraron necesario buscar alternativas para que pueda vivir en mejores condiciones.
Heriberto, uno de los líderes que habló con Al Contraste, manifestó su preocupación por la permanencia del cambuche junto al templo y aseguró que conoce de solicitudes anteriores para buscar la reubicación de la mujer. También planteó la necesidad de establecer contacto con las autoridades correspondientes para encontrar una salida a esta situación.
Sin embargo, detrás de las preocupaciones de los vecinos por el estado del lugar hay una historia personal que evidencia las dificultades que enfrenta Chavita. Durante la conversación con el equipo periodístico, la mujer se mostró conmovida al hablar de su situación y contó que lleva ocho años viviendo en ese punto de Ibagué, mientras su familia permanece en Bucaramanga.
Al ser consultada sobre lo que espera de las autoridades, Chavita manifestó que necesita ayuda y explicó que el sacerdote la ha apoyado. Según relató, tiene la expectativa de regresar a Bucaramanga en febrero, pues el párroco le habría ofrecido pagar el pasaje para que pueda reencontrarse con sus familiares.
La mujer expresó que ha esperado durante mucho tiempo una oportunidad para cambiar sus condiciones de vida, pero hasta el momento no ha conseguido una solución definitiva. Su principal expectativa, según lo expuesto durante la entrevista, es regresar a la ciudad donde se encuentra su familia.
